Segundos. Minutos interminables que se vuelven pesados e incansables. Encerrada en estas cuatro paredes, rodeada de conocidas… o tal vez desconocidas, dando clases aburridas, no interesan o quizá es porque estoy en mi mundo, en otra era, me aparto de la explicación y comienzo a soñar despierta. Todos los días la misma rutina, nada interesante pasa y mi anhelo por aventuras cada vez es mayor. Contemplo rostros que me miran sin mirarme en realidad, no llegan a atravesar mi mirada y observar mi interior. Sueño despierta con un mundo de fantasía donde las cosas por muy imposibles que parezcan se convierten en realidad. Murmullos, susurros, cartitas, chistidos… solo hay ruido para mis oídos, nada interesante que escuchar, solo voces. Y yo aquí en este mundo del cual no soy digna de estar, me considero rara, diferente, creo en cosas que los demás no creen y a veces me asusta lo que me pueda deparar el futuro. Rutina, rutina y más rutina, estoy cansada de tanta monotonía, necesito experiencias nuevas, algo nuevo, conocer gente, volver a reír. En definitiva…volver a ser feliz. Aquí estoy escribiendo a tan temprana hora de la mañana, esperando que el puntero del reloj marque las 11:15 y mientras escrito esta redacción, falta de todo y de nada. Lo único que puedo hacer es soñar… como siempre, y seguir escribiendo, lo cual parece ser lo único que me mantiene unida al mundo de los mortales. Imagino, sueño… que la monotonía cambie y viva aventuras que escribir, recordar y ante todo… disfrutar.

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